Te voy a contar algo que no suelo detallar mucho, pero que es parte de esta historia: me corrieron de mi trabajo godín (premio o castigo jejeje). Mi historia no fue una decisión heroica de "renuncio y persigo mis sueños". Fue un día cualquiera que dejó de ser cualquiera.
No me voy a quedar mucho tiempo en esa parte, porque no es lo que quiero que te lleves de este post. Lo que sí quiero contarte es todo lo que pasó después.
El miedo y la libertad llegaron juntos.
Los primeros días sentí un miedo bien real. El de "¿y ahora cómo le hago con los gastos?". Ese miedo no se fue de un día para otro, y honestamente creo que es válido sentirlo así, sin querer maquillarlo. La verdad es que aún lo tengo.
Pero junto con el miedo llegó algo que no esperaba: alivio. Ya no aguantaba estar ahí. Y siendo honesta, estoy segurísima de que ellos tampoco me aguantaban a mí jajaja. En algún punto de esa etapa había perdido mi alegría, mi brillo, mi creatividad. Y no me di cuenta hasta que ya no estaba ahí para perderlos más.
De esa etapa me llevé algo que hoy sigo usando todos los días: aprendí a decir que no a lo que no me gusta, y a defenderme cuando algo (o alguien) me trata mal. Eso no te lo enseñan en ninguna junta de trabajo.
Los tres meses que nadie ve en redes
Aquí no hay historia de "y al día siguiente empecé mi negocio". Pasaron como tres meses entre que me corrieron y que decidí regresar a algo que ya había hecho antes: revivir Mondo.
Esos meses de en medio fueron de procesar, de dudar, de no tener muy claro qué seguía. Si tú estás ahí ahora mismo, en ese espacio incómodo de "ya no sé qué es lo siguiente", quiero que sepas que ese tiempo también cuenta. No es tiempo perdido, es parte del proceso.
De Mondo a MONGLOW
Mondo fue mi primera marca de agendas física. La cerré en su momento (justo por entrar a trabajar a la oficina), pero nunca dejó de estar en mi cabeza. Cuando decidí retomarla, ya no quería que fuera exactamente lo mismo. Quería sumarle algo que reflejara en dónde estaba yo ahora.
Así nació MONGLOW: agendas digitales, sí, pero ahora acompañadas de velas y room spray. Cada línea que hago (Good, My self, Godín life) tiene un pedacito de esa etapa de mi vida metida adentro. "Godín life" en particular es mi manera de nombrar esa vida de oficina que muchas seguimos cargando, aunque ya no estemos ahí físicamente.
Si a ti también te corrieron o estás en ese espacio incómodo
No te voy a decir que todo pasa por algo, porque en el momento no se siente así. Pero si algo me quedó claro en este camino, es esto:
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El miedo y la libertad pueden llegar al mismo tiempo, no tienes que elegir cuál sentir primero.
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Los meses sin rumbo claro también son parte del proceso, no un error tuyo.
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Lo que ya construiste antes (aunque lo hayas cerrado) no se pierde, regresa cuando menos lo esperas.
Cuéntame, ¿tú también traes una historia de esas que empezaron sin que las eligieras?
